________________________________________________________________________________________________________________

martes, 15 de noviembre de 2011

Es verdad eso que dicen: Todo aquello prohibido es más tentador.
Nos volvemos locos por conseguir eso tan misteriosamente apetecible, nos obsesionamos... ¿por qué no puede ser mio? ¿por qué se me resiste? ¿acaso no valgo lo suficiente? Cometemos verdaderas locuras hasta conseguirlo, porque se nos convierte en un deber, "debemos conseguirlo". Se convierte en un sinvivir que te va consumiendo lentamente. A lo mejor lo consigues y te sientes la persona más poderosa del mundo, pero a lo mejor nunca llega ese momento.

Pero... ¿Y si nada estuviera prohibido?