Odio esos momentos en los que la rabia te consume, te recorre todo el cuerpo, te arde por dentro. El cuerpo se te pone rígido, producto de la rabia, que se va apoderando de él. Pero cuando se te sube a la cabeza, sientes el impulso de sacarla, de deshacerte de ella. Es una sensación horrible, en cualquier momento puedes perder el control. Llega un momento en el que no escuchas nada, se te taponan los oidos, como si el tiempo se hubiera frenado y... Estallas.